Reflexiones a partir del texto La innovación educativa de hoy de Jaume Carbonell Sebarroja.
La orografía del terreno en innovación educativa está horadada por grandes pensadores que durante prácticamente el siglo pasado han ofrecido a nuestro sistema educativo múltiples y ventajosas alternativas de las cuales pocas o diríamos casi ninguna han llegado a cuajar.
Cabe preguntarse por qué seguimos persiguiendo o demandando ideas que postulaban autores como Giner de los Ríos, Dewey, Decroly,... ¿qué ocurre en nuestro sistema político para que cuando se emprende una reforma se empieza de nuevo como si no hubiera camino recorrido?
Jaume Carbonell nos propone una reflexión acerca de cómo concebimos la escuela y de la necesidad de repensar su sentido. Sobre este particular hay que decir que España se encuentra en desventaja con otros países de Europa donde la preocupación por la educación traspasa la barrera de lo individual para convertirse en una preocupación a nivel social.
Siempre he creído que si quieres conocer la historia de una determinada época vasta con ver el cine de ese momento para entender cuáles son las preocupaciones de esa sociedad. En lo que se refiere a educación ¿cuántas películas ha realizado la industria española?, pues contando La lengua de las mariposas creo que poquitas más. Si nos comparamos con Francia creo que la diferencia es brutal, aunque quizá no tenga sentido comparar un pueblo con siglo y medio de lucha social y proveniente de un movimiento como fue la Revolución Francesa con España que mantuvo una dictadura durante más de 40 años.
Antes de hablar de innovación en educación habría que pensar en qué profesorado va a llevarla a cabo y a qué tipo de sociedad se destina, porque si no entramos de lleno en el meollo divagamos en torno a una serie de tópicos como el libro de texto, el aprendizaje memorístico, enseñar a pensar... y dejamos vacíos de contenido las pedagogías innovadoras progresistas como referente alternativo.
Una sociedad se compone de una serie de ámbitos, el ámbito cultural, el tecnológico, el económico, el político, el social,...y siempre predomina alguno. En nuestro caso es el ámbito económico. Esto provoca que todo se estructure en torno a él y haya una tendencia a la privatización de servicios. Cualquier economista con dos dedos de frente sabe que el actual auge económico que presenta nuestro país se debe en gran medida a la inmigración ilegal que conlleva mano de obra barata y situaciones de esclavitud, a la especulación en la construcción y al sector servicios. Es obvio que ésta situación no va aguantar durante mucho tiempo y estas desigualdades en el reparto de recursos van a crear un empuje de los pueblos huyendo de la miseria similar al de los pueblos Germanos. Lo que me sorprende es que todavía estemos preguntándonos porque suceden éstas cosas.
Personalmente una innovación carece de sentido sino contiene una alternativa al modelo de vida que actualmente llevamos y que nos haga ver que otro mundo es imposible. Esto es lo que Jaume Carbonell nos dice acerca de repensar el sentido de la escuela y hacia dónde caminamos. Creo que para ello es necesario mirar al pasado para construir el presente.
Generalmente cuando los servicios mínimos de una sociedad están cubiertos como es la educación , la sanidad, cuando se emprenden reformas lo que se busca es generar sensación de movimiento, pero no verdaderamente un cambio sustancial. Por ello, creo que en contra de lo que dice Carbonell las reformas tienen que traer debajo del brazo cambios que tengan que ver mas con las formas que con los contenidos. Y cuando me refiero a formas quiero decir nuevas formas de organización escolar que fomenten la participación ciudadana.
Todo lo que atañe más directamente a la persona está siendo privatizado. Pero no me refiero a que se gestione por entidades privadas sino a que la capacidad de gestión por el ciudadano es muy reducida. No hace mucho me contaron una historia acerca de un taxista, el cual al comenzar su jornada de trabajo se detuvo en un colegio y entró a preguntar. Cuando estuvo dentro se dirigió a la dirección y pregunto por el director. Éste al escuchar que preguntaban por él salió de su despacho:
- ¿ Que es lo que quería?
- Buenos días-dijo el taxista- Yo quería preguntarle concretamente qué es lo que hacen aquí
El director molesto por la pregunta le dijo:
- ¿Qué pregunta es esa?¿qué vamos hacer aquí? Pues educar.
- ¡Ya, ya!, pero concretamente qué es eso de educar.
- Mire yo no puedo perder el tiempo en estas cosas así que si me disculpa voy a seguir con mi trabajo.
Se dio media vuelta y volvió a su despacho. El taxista salió del colegio más desorientado de lo que había entrado.
Con esta historia lo que quiero reflejar es que en ocasiones hablamos de comunidad escolar y generalmente nos referimos únicamente a profesores y alumnos. Pepe Domínguez sugería el término demos escolar por el de comunidad escolar para evitar ésta acotación. Creo que la escuela somos todos y todo el mundo tendría derecho a llegar a cualquier centro educativo y pedir explicaciones. Un buen ejemplo es colegio Trabenco. Es un centro que trabaja por proyectos y se desarrolla a través de comisiones formadas en sus mayoría por padres de alumnos y ex-alumnos que participan en la gestión no solo del centro, sino en la educación de sus propios hijos, ya que muchos de los proyectos son dirigidos por los padres. En otros centros la implicación de los padres en la educación de sus hijos llega hasta donde les deja pasar la valla del colegio.
Hace unos días pude ir a la manifestación convocada por la asociación de vecinos de Hortaleza. La reivindicación era porque la Comunidad de Madrid les había negado el derecho a sacar la cabalgata de reyes que durante más de veinte años llevaban haciendo. Los argumentos de la concejala eran que tenía escaso nivel cultural y no cumplía con las normas de seguridad. Una cabalgata que salía del centro escolar donde participaban padres, alumnos, vecinos, amigos...para dársela a una empresa privada y así poder modificar el recorrido alrededor del carrefour. Lo que me resultó verdaderamente chocante es ver a los “nenes” disfrazados con sus caras pintadas pasándoselo bien rodeados de una multitud de policias antidisturbios.
Se dice que las ideologías han muerto, la misma ideología que los estados utilizan para inculcarnos sus valores, creencias e intereses. Como dice Hargreaves la trampa de la ideología está en saber diferenciar lo natural de lo cultural.
Como decía al principio nos enfrentamos al problema de los olvidos y exclusiones en el discurso pedagógico actual. ¿Qué se excluye, y por qué? ¿A qué intereses responde esa pérdida de memoria de un importante fragmento de nuestro pasado pedagógico? Y lo que es más importante, ¿qué tipo de prácticas institucionales se constituyen desde ese discurso del olvido? La respuesta a tales preguntas requiere una profundidad de análisis superior a la que permite el presente texto, pero en cualquier caso, es necesaria una primera aproximación donde se muestren algunas claves de ese análisis con las que tratar de recuperar y enfrentar lo que algunos autores denominan "los olvidados" con el discurso pedagógico actual. Puesto que la idea de "discurso pedagógico actual" es excesivamente amplia y compleja, me refiero aquí con ello a los postulados fundamentales con los que se ha tratado de justificar la llamada Reforma y los diversos desarrollos de la LOGSE. Las cuatro claves de análisis son las siguientes: a) las relaciones escuela-sociedad o el compromiso social de la pedagogía; b) la relación de los sujetos con la cultura y la construcción del curriculum escolar; c) la organización del trabajo en la escuela; d) el compromiso docente.
Quiero cerrar esta bitacora con una larga cita de A.S. Neill del capítulo que dedica a las relaciones entre la escuela y el Estado en su libro Maestros problema. Neill afirma que el maestro carece de libertad para decir lo que piensa e invita al lector a imaginar qué ocurriría si en el East End de Londres un maestro se dirigiese al alumnado una mañana diciéndoles:
"El principal deber de esta escuela es el de producir esclavos asalariados y obedientes. Yo me paso la vida enseñandoos cosas que no tienen valor alguno. Os enseño grandes divisiones con cifras que representan dinero que puede ser contado. Mi tarea es la de procurar que aprendáis a leer y escribir de manera que paséis a manos de esos grandes maestros, los magnates, que son dueños de la prensa, para que vosotros aceptéis lo que ellos quieran. Aprenderéis a apreciar el hecho de que unos disparos hechos en un apartamento de West End son de mucho mayor impacto que las condiciones en que se encuentra la clase trabajadora de la India. Mi cometido es el de disciplinaros para obligaros a que me respetéis, porque yo represento la autoridad y porque vosotros os pasaréis la vida obedeciendo a la autoridad. Al llamarme "señor" os estáis preparando para vuestra vida de inferioridad y servilismo. Si os hablo sobre el Imperio, lo hago con la esperanza (no mía, por cierto) de que llegaréis a ser buenos patriotas y de que moriréis gustosamente para proteger el gran imperio que está más allá de las paredes que vosotros tenéis siempre a la vista. En resumen, muchachos, de vosotros depende que nuestro sistema de clase capitalista, de ricos y pobres, de explotadores y explotados, continúe hacia un mayor esplendor" (NEILL, A.S. 1978, p, 28)
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1 comentario:
Creo que este tema es bastante complejo, y concuerdo contigo en que no solo es cuestión de cambiar ciertos factores, olvidar otros, o retomar a viejas ideas que aún son vigentes pero que no han logrado llevarse a cabo. Sin duda, las cuestiones ideológicas, políticas, económicas son determinantes. Como lo es también no solo la dimensión didáctica sino organizativa que en muchos casos sigue frenado innovaciones potentes, porque con la estructura espacio temporal, las relaciones y dinámicas internas generadas es difícil avanzar. Pero también es cierto algunos principios que propone Carbonell, Hargreaves, Fullan, que para no caer en retóricas hay que empezar a hacer, actuar, cambiar, que hay que cambiar desde dentro y entonces tenemos la obligación y el compromiso de exigir las condiciones para esos cambios. Pero siendo realista desde luego como decía la canción no son buenos tiempos para la lírica. Tenemos que contar con ello y doblar los esfuerzos en la función educativa, en la crítica y reflexión especialmente en la formación de formadores.
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